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¿Qué puedo comer si me han diagnosticado Helicobacter Pylori?

El Helicobacter Pylori es una bacteria que habita en el estómago. Según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), la infección por Helicobacter Pylori es una de las infecciones humanas más extendidas, afectando aproximadamente al 60% de la población, aunque en poblaciones con nivel socioeconómico más bajo y peores condiciones sanitarias llega a ser del 80%.

El dolor o molestias en la parte superior del abdomen que se mantienen a lo largo de varios días, la sensación de sentirse saciado muy rápidamente, el cansancio, náuseas, vómitos, falta de apetito… son algunos de los síntomas que pueden alertarnos de la presencia de esta bacteria. Si la infección por Helicobarter Pylori se complica, puede dar lugar a un par de patologías más graves. Por ello, es recomendable que ocasionalmente se realicen pruebas para descartar la infección, aunque  no se tengan síntomas. Esta recomendación está dirigida, sobre todo, si hay antecedentes de cáncer gástrico, en el estudio de anemias crónicas y en pacientes con úlcera gastroduodenal activa.

¿Qué podemos comer durante el tratamiento de Helicobacter Pylori?

Las personas que  tengan la infección por Helicobacter pylori (HP) no necesitan ningún tipo de restricción dietética. Se aconseja llevar una dieta variada y equilibrada y excluir de la dieta sólo los alimentos que sienten mal. Estas son algunas recomendaciones generales según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD):

  • Evita las comidas abundantes. Es mejor comer en cantidad moderada y varias veces al día.
  • Lo ideal es repartir las comidas en en 5-6 tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y algo antes de acostarse)
  • Come despacio y en un ambiente tranquilo. No te olvides de masticar bien.
  • Reposa sentado media hora después de las comidas principales.
  • Bebe suficiente cantidad de agua, en pequeñas cantidades, fuera de las comidas, 30 o 60 minutos antes o después. Evita los zumos de naranja, tomate y las bebidas gaseosas.
  • Los cocinados mejor si son sencillos: hervidos, en su jugo, plancha, vapor, horno. Huye de los fritos, rebozados, empanados, salsas, guisos y en general todas aquellas cocciones que lleven adición de grasas y aceites.
  • Utiliza la sal, especias y condimentos con moderación.
  • Es mejor evitar los alimentos estimulantes (café, té, refrescos de cola, alcohol, chocolate…).

La FEAD también añade otra recomendación general, pero no por ello menos importante:  evitar el tabaco.

 

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