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La dieta familiar

Cada vez somos más conscientes de la importancia de una dieta sana y variada, tanto para mayores como para pequeños. En nuestra última colaboración con la revista Hacer Familia hablamos sobre la consulta nutricional y la correcta información para no caer en recetas y hábitos poco recomendables. A continuación puedes leer la entrevista completa Pedro J. Toranzos Carazo, director de Prodieta.

¿Cree que tenemos a mano suficiente información como para mantener una dieta sana?
Por supuesto. En la actualidad tenemos muchísima información sobre los temas más importantes de la Nutrición y la Dietética. Pienso que la mayoría de las personas no tienen un problema de desconocimiento sobre lo que es recomendable comer, sino de llevar a la práctica esos consejos dietéticos que se conocen.

¿Por qué no lo aplicamos en muchos casos?
El motivo principal que solemos escuchar en nuestras consultas es el de la falta de tiempo para planificar y preparar una dieta saludable. Y yo añadiría este otro: lo atractivos que resultan algunos alimentos -poco o nada saludables- cuando se está aburrido o cuando aparece lo que se suele llamar un «ataque de hambre».

Con los nuevos medios, la gente acude a Internet. ¿Qué peligros encierra esto?
El problema, al igual que ocurre en otros campos, es que no todos los contenidos de Internet son válidos. Internet es una herramienta maravillosa para buscar información, pero siempre y cuando el autor de la misma sea algún profesional con «autoridad» en esta materia. Es muy preocupante que personas con escasa o nula formación, no ya en nutrición, sino en el campo sanitario, recomienden tal o cual dieta basándose exclusivamente en «lo bien que le ha ido». En no pocas ocasiones no es desatinado sospechar que detrás de ese aparente consejo «inocente» pueden estar algunas marcas comerciales intentando vender su producto. El peligro es que los seguidores de estas personas creen que estas recomendaciones son beneficiosas para su salud, cuando en la mayoría de los casos son perjudiciales.

¿Qué motivos suelen tener las familias para acudir a un nutricionista?
En la mayoría de las ocasiones se busca ayuda para lograr el peso adecuado o para una alimentación saludable en algunas etapas más especiales, como el embarazo, la lactancia, la menopausia. Obviamente también se pide consejo dietético para casos de diabetes, hipercolesterolemia, problemas digestivos o alimentación en deportistas. Recientemente estamos notando un aumento de la demanda de consejo de lo que hemos llamado la «Dieta familiar«, es decir, la dieta para una familia en la que ninguno de sus miembros sufre ninguna patología, pero que quiere invertir en salud alimentándose correctamente.

¿Cómo se realizan las consultas?
Llevamos tiempo haciendo videoconsultas y consultas presenciales. Pero desde la pandemia prácticamente sólo atendemos por videoconsulta. El resultado está siendo muy satisfactorio ya que el paciente se está ahorrando el tiempo empleado en los desplazamientos y en la sala de espera y recibe la misma atención que en una cita presencial. Gracias al sistema que usamos el paciente no tiene que descargarse programas o aplicaciones; simplemente tiene que seguir un enlace que se le envía unos minutos antes de la cita que tiene concertada.

¿Cómo acompaña un nutricionista a los pacientes?
Nosotros tenemos una videoconsulta semanal para repasar los objetivos; y, además, facilitamos también la consulta de dudas a través de WhatsApp o correo electrónico.

¿Cuáles son los peores hábitos alimentarios en los que caen las familias, según su opinión?

Los más frecuentes, estos cinco:

  • La falta de planificación.
  • No desayunar o no desayunar bien.
  • Picotear entre horas alimentos no adecuados (chuches, bollería…).
  • Cenar más de la cuenta o sin criterio (lo primero que vemos en la nevera o en la despensa).
  • No incluir más legumbres, verduras, frutas y pescado en la dieta semanal.

¿Cree que la alimentación en casa se basa en el ejemplo de padres a hijos?
Por supuesto. En este campo también los hijos son unos fieles «imitadores» de los padres. Si los padres no comen verdura no tiene sentido que «obliguen» a sus hijos a comer verdura aduciendo que «es muy buena para la salud». Es necesario que los padres seamos firmes a la hora de las comidas y no se consientan «caprichos» o que el «me gusta o no me gusta» sea la ley que marque el diseño de la dieta. Obviamente hay que intentar hacer más apetecibles aquellos alimentos que de entrada pueden provocar el rechazo en los más pequeños. Tenemos que pensar que a muchos mayores tampoco les apetecería tomar algunas verduras hervidas, que «disfrazadas» en forma de crema, brocheta o con un ligero gratinado, les parecerían muy atractivas.

¿La gente es más consciente ahora de la importancia de una buena salud alimentaria que antes?
Efectivamente. Y eso es debido a que gracias a la investigación sanitaria -y a la divulgación de sus resultados- se está comprobando la relación directa entre el seguimiento de una dieta saludable y la prevención de algunas enfermedades. Me viene a la cabeza el consejo que hace unos 2.450 años nos dio Hipócrates: «Que tu alimentación sea tu medicina».

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